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Cómo asumir la muerte de un perro
Cómo asumir la muerte de un perro
DURO GOLPE

Cómo asumir la muerte de un perro

Descubre como afrontar la pérdida de tu perro para que no suponga un problema en tu día a día.

La gente sin mascotas puede que no entienda tu situaciónLa gente sin mascotas puede que no entienda tu situación

La vivencia de la muerte de nuestro perro no es diferente al fallecimiento de una persona querida. Nuestro can nos ha dado alegrías, momentos muy divertidos, cariño, apoyo, lo hemos cuidado cuando estaba enfermo o triste y él a nosotros también en situaciones similares, por lo que su fallecimiento nos afecta de una manera mucho más grande de lo que se podría esperar. La gente que no tiene mascota puede no llegar a empatizar con el proceso de duelo que sobreviene tras la muerte del animal, y podemos no recibir de ellos el apoyo esperado, pero hay mucha gente que, como tú, ha sufrido mucho con la pérdida de su gran amigo y te brindará toda la comprensión que necesitas.

Asumir la muerte de un perro

Ante cualquier gran pérdida en nuestra vida experimentamos un proceso de duelo, que está formado por cinco fases: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. El proceso de duelo es natural en la psicología humana, ocurre de forma similar en todas las personas, aunque cambia la duración de las fases, y nos lleva, como podemos ver, hasta la superación del dolor, por lo que lo primero que hemos de tener en cuenta y asumir es que tenemos que sufrirlo, pero que finalmente nos recuperaremos del dolor de nuestro perro.

No te aflijas por sentirte mal
En la fase de negación tendremos la sensación de que nuestro can no ha muerto, sino que ha sido un error o una pesada broma. Tras ella viene el enfado, el echar la culpa a otra persona o a ti mismo por no haber hecho nada por su vida, es desagradable y, probablemente, ilógico, pero es sano expresar esa ira para librarse de ella. En la negociación pensaremos en aquellas vías que nos devuelvan a nuestro perro, generalmente pasan por el rezo o por prometernos cosas a nosotros mismos.

Negación, ira, negociación, depresión y aceptación son las cinco fases del dueloNegación, ira, negociación, depresión y aceptación son las cinco fases del duelo

En la fase de depresión empezamos a ver la realidad, que nuestro perro no volverá, y nos produce una profunda tristeza. En ella es más probable que nos atasquemos, pero generalmente, necesitemos más o menos tiempo, salimos de ella sin problemas porque es el ciclo natural. En caso contrario habría que empezar a poner en marcha todos nuestros recursos para salir de este estado depresivo y no dejarnos llevar por la culpabilidad de continuar nuestra vida felices sin él.

Por último, la aceptación es la superación, aprender a continuar nuestras vidas de forma normal pero sin las emociones negativas que teníamos antes. Aceptamos que nuestro perro se fue, lo recordamos con cariño y cierta nostalgia, pero sin el dolor intenso, incluso sonreiremos cuando rememoremos recuerdos felices que tuvimos junto a él.

Cómo despedirse de él

La psicología de los animales es distinta a la de las personas, por lo que una de las cosas que nos puede aliviar en la despedida es que éstos no tienen la idea y angustia de los humanos de saber que se van a morir y lo que supone eso. Pueden sentirse, en sus últimos momentos, abatidos, sin fuerzas, pero no tienen el pensamiento que tenemos las personas de "ha llegado mi momento", que tanta angustia provoca. Así, si sabemos que su muerte está cerca, debemos darle todo nuestro cariño y amor, como siempre hemos hecho, y que tanto le gusta a nuestro perro: rascarle, decirle palabras bonitas, acariciarle... Y lo que sentirá serán sensaciones agradables.

El ritual de despedida depende de la persona
Una vez pasado el momento del fallecimiento, cada persona ha de realizar el ritual de despedida que sienta: algunas personas escriben una carta a su perro, otras revisan y comentan con sus familiares las fotos del mismo, otros les dedican unas palabras en alto o para sus adentros. No hay una vía óptima, cada persona se sentirá mejor haciéndolo de una forma u otra, y en el momento que vea oportuno, pudiendo ser una vez llegado a la superación de la muerte, o durante alguna fase de duelo.

Explicar la muerte de un perro a tus hijos

La situación normal en un niño es que el perro se encontrara ya en el hogar cuando éste hubiera nacido y, por tanto, esté presente en todos sus recuerdos. Además, para un niño, los años que ha vivido con el perro los percibe como mucho más largos que los adultos, y puede por ello verse más afectado.

Lo más importante a la hora de tratar el tema con el niño es no ocultarle el fallecimiento. La forma en que vivimos las pérdidas en nuestra infancia va a ser muy importante a la hora de vivirlas de adultos, por lo que es muy perjudicial el tratar la muerte como un tabú. Tiene que comprender que en la vida hay seres queridos que se van y no vuelven, que es parte de la naturaleza, que cada persona o animal tiene su momento, normalmente cuando son muy mayores, y que lo superará porque cuenta con el cariño, compañía y apoyo de su familia. Al igual que en los adultos, los niños pasan por las fases de duelo y lo superan, si no dejamos que vivan esos sentimientos de forma natural, podemos bloquearlos en alguna fase, o crear miedos que les perjudicarán.

Hay que decirle a los niños la verdad desde un principio
Tampoco es recomendable la mentira, el decirle que el perro se escapó, porque estarán esperando a que vuelva. Si no vuelven a ver a su perro, sufrirán igual, incluso descubrir la mentira les provocará enfado, por lo que es la oportunidad de explicarles la muerte como parte del ciclo de la vida. Si no encontráis la forma, podéis acudir a consultar en libros de psicología especializados en el tema.

Consejos psicológicos

La forma en que vayamos superando el dolor por la pérdida de nuestro perro depende de cada persona y sus habilidades de afrontamiento. Lo que sí es necesario es tener un apoyo social: amigos, familiares o pareja, que nos ayude en la superación del duelo, escuchándonos cuando necesitemos desahogarnos, compartiendo juntos el dolor, dándonos la seguridad emocional de que están a nuestro lado, comprendiendo que estemos sufriendo... Porque para algunas personas nuestro dolor puede parecer exagerado, si no tienen mascota no entienden el vínculo emocional que se establece con ellos y lo difícil que es comenzar una nueva etapa sin que estén.

Has de actuar con respecto al fallecimiento de la manera que sientas, sin pensar que puedas estar siendo exagerado: ríndele todos los homenajes que veas a tu can, habla de él, dedícate unos días de descanso, pero siempre haciendo cosas aceptando la realidad y no escondiéndola.

Tu perro no hubiera querido verte infelizTu perro no hubiera querido verte infeliz

La apatía, trastorno del sueño, falta de apetito... son normales porque forman parte de los estados depresivos, pero si ves que está durando demasiado tiempo ponle remedio. No te bloquees en el sufrimiento y comienza a realizar actividades de distracción: salir más a la calle, empezar un hobby o quedar con gente... Si no se mejora, se necesitará recibir ayuda de un profesional de la psicología.

No creas que no te mereces pasar ratos agradables porque tu perro ya no esté, piensa que él no hubiera querido verte infeliz, sabemos que los animales se entristecen cuando nos ven mal, y recuerda que tuvo una vida muy feliz gracias al amor y los cuidados que le diste, y que su muerte es algo natural que tenía que haber ocurrido en un momento u otro. Si no eres feliz, no podrás hacer lo mismo con tus otros seres queridos.

Al principio es probable que no tengas ganas de tener otro perro nunca más. Cada mascota es distinta y no pueden ser reemplazadas nunca, pero eso no quita que puedas cuidar, en un futuro, a otro animal. Espera a sentirte con fuerzas y reconfortado y plantéate con calma si quieres uno nuevo, pero nunca intentes utilizar a esta mascota nueva como un sustituto de la anterior, ni como manera de eliminar el dolor, porque será contraproducente.

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2 Comentarios

Max

16/02/2018 11:11

Yo estoy pasando por una fuerte depresión por la muerte de Popito hace cuatro días. Nunca me imaginé llegar a sentir tanto dolor, aunque sabía que cuando este momento llegara me iba a doler mucho. Si sirve de consejo, llorar es bueno. Desahogarse ayuda, lava el alma. Sé que lo voy a superar, pero en estos momentos me duele mucho.

Cuqui

03/05/2017 00:28

Hace 20 días tuve que dormir a mi Cuqui, no he conseguido poder olvidarlo.Tenía 14 años; y aunque, tomaba 2 pastillas diarias, llevaba 2 meses sufriendo continuos desmayos y ataques que le hacían caerse al suelo como un trapo aullando de dolor, orinándose encima. Tuvimos que dar paseos más cortos, hasta que no quería salir ni podía subir las escaleras. Optamos por retirarle los medicamentos, y pareció tener algo de mejoría; a la semana, le dio un ataque más fuerte y le paralizó los cuartos traseros, no podía ni salir de su cajita, no comía,...Ante este panorama, nos decantamos por dormirle y poner fin a su sufrimiento. Creo que fue lo mejor para él, pero a mí y mi familia nos ha resultado muy duro y amargo. ¡Qué la tierra te sea leve!