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Subir a mi perro al sofá: Ventajas e inconvenientes
PERROS EN EL SOFÁ

Subir a mi perro al sofá: Ventajas e inconvenientes

Los perros se convierten en nuestros amigos fieles, y es por ello, que nuestro perro quiere compartir tiempo con nosotros en el sofá.

El tema de subir al perro al sofá tiene partidarios a favor y en contra en todos los rincones del planeta, y es que es una cuestión de hábitos educativos por lo que no existe una opción más acertada que la otra, aunque sí en cuanto a valores. Se da el caso de personas que niegan rotundamente el hecho de subir a sus perros diciendo que está "mal" pero luego no tienen argumentos para defender la postura e incluso terminan por decir que a veces sí que lo suben, pero "no siempre, eh" no se vaya a acostumbrar y comience el fin del mundo. Sin embargo, muchos otros comentan que hay pocos placeres superiores a ver la televisión junto a su mascota en el sofá. Es por eso que en este artículo comentaremos algunos factores para subir o no subir a nuestra mascota al sofá.

Muchos dueños disfrutan de su tiempo libre en el sofá junto a su mascotaMuchos dueños disfrutan de su tiempo libre en el sofá junto a su mascota

Cercanía con tu mascota

Por lo general, a las mascotas y en específicos a los perros, les gusta mucho sentir la cercanía de su dueño y qué mejor lugar que en las horas de descanso donde pueden unir lazos simplemente por compartir ese lugar de reposo que tan valorado es para ambos, dueño y perro. Por otra parte, tampoco debemos obligarle si no quiere ya que es acercarlos al lado humano que no tienen y muchas veces nuestros actos no significan los mismo para ellos que para nosotros. Es decir, las necesidades que puede tener tu mascota no tienen por qué ser las mismas que las nuestras.

Otro pequeño factor a tener en cuenta es la higiene ya que los pelos van a pegarse al sofá. En este caso, es fácil arreglarlo poniéndole una manta al sofá por encima. Otra opción si queremos que nuestro perro descanse en un sofá, pero no en el nuestro es comprarle uno específico. Actualmente, existen todo tipos de sofás para mascotas que imitan a los sofás para humanos con formatos diferentes incluso incluyendo materiales como el cuero o eligiendo un sofá de estilo plantilla, todo un lujo. Los más comunes son de 71 centímetros de largo por 43 centímetros de ancho, pero evidentemente dependen del tamaño de tu perro. Hay ciertos fabricantes que utilizan también los tamaños S,M y L (con sus respectivas medidas) e incluso hay un mercado de sofás para estos animales con sofás que tienen cajones para almacenar sus objetos como los champús o la comida, además de los juguetes.

Si quieres que tu perro descanse en el sofá puedes comprarle uno específico para élSi quieres que tu perro descanse en el sofá puedes comprarle uno específico para él

Es importante tener en cuenta la personalidad de nuestro perro porque "el factor sofá" toma un papel primordial en el desarrollo de la mascota. Por ejemplo, si tenemos perros que sufren de ansiedad debido a tener demasiado apego por el dueño (dependencia) no es bueno que lo subamos al sofá porque estaremos ayudando a que desarrolle aún más esta faceta. Otro tipo de carácter negativo sería si tiene algún tipo de conducta agresiva o cuestiones similares como podría ser na conducta dominante. No debemos dejarle entonces subirse al sofá porque los lugares altos y en cierta manera, privilegiados, ayudan a fomentar ese espíritu de superioridad cuando lo que realmente queremos es fomentar lo contrario. Eso sí, a la hora de bajar a nuestro perro del sofá, siempre hay que hacerlo con delicadeza y más si sufren de ansiedad ya que lo único que quieren es estar cerca. En el caso de los perros con agresividad o tendencia dominante, es bueno consultarlo con el veterinario o en la tienda de mascotas.

Si el perro sufre apego por nosotros, no debemos subirle al sofá con nosotrosSi el perro sufre apego por nosotros, no debemos subirle al sofá con nosotros

Las normas claras

Otro factor que debemos tener claro es que no es buena idea dejarle subir a veces y otras no. Una de las razones para tener precaución con esto es que nuestras mascotas es posible que no entiendan la razón por la que el sofá es accesible en ciertas ocasiones, pero en otras no. En su manera de entender las cosas (psicología canina) esta diversidad de premios puede llegar a ocasionar frustraciones e incluso agresividad derivada de dicha frustración. Este poco entendimiento de "a veces sí, a veces no" se debe a que los perros son animales de hábitos con buena capacidad de retención. Es decir, recuerdan muy bien los hábitos y es posible que si cuando era cachorros los cogíamos en brazos en el sofá o en cualquier otro lugar de descanso para acariciarlo, ahora quieran continuar con ese hábito porque entiendan que está aprobada por nosotros y por lo tanto que está permitido. Para evitar este hábito, los mejor es que desde que son cachorritos les mostremos cariño desde el suelo para que así no asocie las demostraciones de afecto con el sofá, en este caso. En cambio, si tenemos un perro que no sufre de problemas de actitud ni de conducta, podría compartir esos momentos de relajación frente a la televisión con nosotros ya que no responde a ningún problema que podamos empeorar.

Los perros con buena conducta pueden compartir tiempo en el sofáLos perros con buena conducta pueden compartir tiempo en el sofá

Sí es cierto que hay algunas rutinas como un insuficiente ejercicio físico o mental, exceso de privilegios, etc.... que pueden causar en el perro conflictos en el comportamiento. Es útil como método para no empeorar una situación que tenga la mascota o sencillamente para evitar esa situación. Es por eso que no es aconsejable que suba al sofá en compañía del dueño o de otra persona. Sin embargo, no tiene por qué ser una consecuencia directa el hecho de subir al sofá con los problemas posteriores de comportamiento ya que son aspectos que pueden ocasionar dichas situaciones.

Es por eso que, a modo de conclusión, el escoger que nuestro perro suba o no suba al sofá no es un aspecto delimitante del mismo, sino que va ligado a nuestros valores como dueños. Sin embargo, en ocasiones, no depende de nuestros valores sino del carácter de la mascota que puede impulsar el aspecto negativo por el hecho de darle privilegios al igual que ocurren en ciertos casos con los niños a los que mal acostumbramos a tener de todo y creen que ocurrirá con cualquier otra cosa.

Una vez aclarado este asunto, espero que os sirviese de guía y que podáis solventar cualquier problema o disfrutar de esos momentos relajados con vuestro can.

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