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Los peligros de tener una serpiente como mascota
Los peligros de tener una serpiente como mascota
ANIMAL DE COMPAÑÍA

Los peligros de tener una serpiente como mascota

Cada vez es más común tener una serpiente como animal de compañía pero este animal también puede entrañar graves problemas.

 ¿Qué peligros corres al tener una serpiente en casa? ¿Qué peligros corres al tener una serpiente en casa?

Hasta hace apenas unos años a la hora de tener una mascota lo habitual era decidirse entre perros, gatos, peces o pájaros. Después llegó el furor por las iguanas y la cosa fue a más. Ahora ya no nos sorprende ir a casa de alguien y que su animal de compañía sea una serpiente. Hay que tener en cuenta que cualquier especie tiene unos cuidados específicos y que, en el caso de los reptiles, pueden ser más complicados y la convivencia con ellos puede dar lugar a numerosos quebraderos de cabeza y alguna que otra situación de peligro.

A diferencia de un perro o un gato, que puede pasearse tranquilamente por toda la casa, una serpiente debe tener un lugar específico en el que vivir, con indiferencia de que en determinados momentos se saque a la mascota de ahí. Precisamos contar con un terrario adaptado al reptil, ya que no todos son iguales. Habitualmente, además, precisamos de un permiso específico que nos permita tener este tipo de animales o que al menos lo comuniquemos a las autoridades.

Mantenerlo en su terrario

En función de su tamaño habrá que decantarse por un espacio más o menos grande y en función del tipo de serpiente que hayamos elegido como mascota habrá que adaptar su hábitat y temperatura para que esté en un entorno agradable. Si dejamos al animal fuera del terrario puede suponer un peligro para él mismo y para el resto de habitantes de la vivienda. Aunque creamos que podemos domesticarlo para convivir con humanos no debemos olvidar nunca que una serpiente es un animal salvaje que lucha por sobrevivir.

Fuera del terrario la serpiente puede sufrir múltiples accidentes por ser golpeada por algún utensilio de la casa o estar expuesta a unas temperaturas que no son las adecuadas. Ello sin contar con que determinadas especies pueden morder a alguien si se sienten vulnerables. Especial atención habremos de tener si en la misma vivienda hay otras mascotas, especialmente las de pequeño tamaño, que pueden llegar a ser imbuidas por el reptil.

Lo mismo ocurre si en la vivienda hay niños pequeños. No es recomendable tener una serpiente como mascota con ellos porque pueden verla como un mero juguete, con el que divertirse. El reptil no lo verá igual, evidentemente, y se sentirá atacado, por lo que puede llegar a atacar a los pequeños.

 No tengas en casa a las especies de serpientes más peligrosas No tengas en casa a las especies de serpientes más peligrosas

Especies más peligrosas

A la hora de elegir una serpiente como mascota hay una serie de especies que deberíamos descartar desde un principio. Se trata de aquellas que son consideradas como las más peligrosas y que con apenas morder a un humano son capaces de transmitirle suficiente veneno como para matarlo. En este sentido nunca deberíais tener en casa, por muy exóticas que puedan parecer, una cobra, una víbora, un taipan o una mambra negra.

Por el contrario las boas constrictor o las pitón son serpientes más dóciles y fáciles de cuidar en una casa. Aún así hay que tener en cuenta que no deja de ser animal salvaje así que si se creen estar en una situación de peligro atacarán a quien se les ponga por delante. Pueden hacerlo mordiendo e inyectando un veneno que puede ser más o menos letal.

Pero no es el único modo en que una serpiente ataca a un ser humano. No hay que olvidar que se trata de una animal salvaje acostumbrado a sobrevivir en la naturaleza. Dada su longitud (hay que tener en cuenta que en la edad adulta la mayoría de ellas superan los dos metros de largo y rozan los 50 kilogramos) pueden enroscarse entorno al cuello de una persona y llegar a estrangularla hasta cortarle por completo la respiración.

Si una serpiente se escapa

Como os comentamos anteriormente una serpiente es un animal salvaje, acostumbrado a buscarse su propio alimento y a sobrevivir en la naturaleza. De ahí que las comodidades de una casa y el tener un dueño que le proporcione la comida y le adecue la estancia no son algo que 'les impresione', ni siquiera que les pueda llegar a gustar. De ahí que no dudarán en salir a explorar el exterior en cuanto tengan ocasión. Por eso hay que vigilarlas y asegurarse de que no pueden salir del terrario salvo que nosotros lo permitamos.

Pueden hacerlo y no alejarse demasiado del su espacio, o que alguien las encuentre antes de que se adentraran más allá de la casa. En otras ocasiones pueden abandonar la vivienda y colarse en la de los vecinos o en un espacio verde cercano, en el que se sentirán realmente cómodas. Sin embargo, ahí es cuando suponen un peligro. Si se acercan a alguien que no conocen se sentirán intimidadas y pueden provocar una situación de peligro.

Eso sin contar que, si se adentran en una zona verde, como pueda ser un parque o las proximidades de un río, va a resultar de lo más complicado encontrar al animal y devolverlo a casa. Se encontrará más cómodo en un espacio salvaje del que resultará muy complicado recuperarlo. En este caso puede suponer un peligro para cualquiera que se encuentre con la serpiente de manera fortuita.

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