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Normas y consejos para educar a tu perro
Normas y consejos para educar a tu perro
TU MASCOTA

Normas y consejos para educar a tu perro

Educar a un perro no es una tarea fácil. Hay que seguir unas pautas muy concretos para que tu mascota se comporte de forma correcta.

Normas y consejos para educar a tu perro[Normas y consejos para educar a tu perro[

Cuando adoptamos a un perro como mascota debemos hacerlo conscientes de las responsabilidades que conlleva y también teniendo en cuenta que va a ser un miembro más de la familia. Como tal velaremos por su bienestar pero también tendrá que aprender una serie de normas básicas de convivencia.

Al igual que a un niño se le enseña a no hacer determinadas cosas con los animales de compañía ocurre lo mismo. No sólo se les puede educar, sino que se debe hacer para garantizar una buena convivencia con los otros miembros de la unidad familiar, incluidas otras mascota que podamos tener. Precisamente la educación de un perro se basa en que aprenda apenas unas normas de convivencia básicas para que pueda vivir con la familia sin entrar en conflictos.

Estas puede ser especialmente importantes si el perro vive en un piso pues deberá saber cuándo y dónde hacer sus necesidades y si hay espacios en los que no tenga permitido entrar o sitios en los que no pueda echarse. En el caso de una mascota que tenga una caseta o un espacio verde libre en el que disfrutar tendrá más libertad.

Cuando llegues a casa continúa con su educaciónCuando llegues a casa continúa con su educación

Educarles al llegar a casa

Al igual que ocurre con los niños, la forma más eficaz de que aprendan es inculcarles la normas de educación cuando llegan a casa. Esto normalmente ocurre cuando son pequeños, es decir cuando son unos cachorros. Así evitaremos que se acomoden y luego les cueste más cumplir las normas.

Si adoptáis al perro cuando ya es mayor puede que ya hubiera sido educado por su dueño y tendréis parte del trabajo hecho. Resulta más complicado cuando se trata de un perro callejero o que ha estado en ambientes hostiles, porque será difícil erradicar ciertos hábitos que haya adquirido.

Educa a tu perro para evitar disgustos innecesarios
Aún así habréis de hacerle saber que ahora sois vosotros quienes estáis al mando. Los perros suelen aprender pronto que han de obedecer a su dueño y que es el que manda. Y eso se demuestra con el tiempo. Cuando hace algo bueno podéis felicitarlo e incluso recompensárselo, con alguna golosina o con mimos.

Pero al mismo tiempo, debéis ser capaces de hacerle entender que no está bien hecho cuando ha hecho algo malo. No hay que llegar al castigo físico, pero sí mostrarle con gestos y el tono de voz que ha errado. Aunque pueda parecer que no os entenderá rápidamente y sabrá diferenciar cuando estáis riñéndole de cuando felicitándole o jugando con él.

¿Cómo quieres llamar a tu perro?¿Cómo quieres llamar a tu perro?

Empieza por su nombre

Aunque pueda parecer que no está relacionado con su educación una de las primeras cosas que hay que hacer con tu mascota para que aprenda a comportarse es ponerle un nombre. Cuando lo oiga responderá, atenderá y acudirá a la llamada de su amo. Evidentemente necesita un tiempo para adaptarse, pero lo cierto es que los perros son rápidos aprendiendo.

El aprendizaje ha de ser continuado y constante. En los primeros días en su nueva casa has de hacer un esfuerzo para buscar unos minutos al día y educarle. Hoy en día todos tenemos unos horarios derivados del trabajo o las clases con los que cumplir y el perro habrá de adoptarse a ellos para jugar o para salir a la calle. Recuerda que tú eres el que manda y él ha de obedecer.

Uno de lo errores más básicos es permitir, especialmente si el animal es un cachorro, que duerma en tu misma cama o en la de tus hijos. Si le dejas al principio después será más complicado impedirlo, por lo que es importante que desde el primer día le muestres cual es su sitio para dormir. Sé inflexible para que así aprenda más rápido.

¿Cómo lograr que diferencie entre riñas y felicitaciones?¿Cómo lograr que diferencie entre riñas y felicitaciones?

Bloqueos y riñas

Cuando no quieras que entre en una habitación determinada o acceda a un mueble el modo de enseñarle a no hacerlo es bloqueándole el paso. Basta hacerlo colocando tu propia pierna a modo de barrera y con un tono autoritario. Pronto aprenderá que no puede ir a todos los sitios ni tampoco salir a la calle en cualquier momento.

Tu perro tiene que saber vivir en convivencia
Lo mismo ocurre con el resto de comportamientos que no quieres que adquiera. Si no quieres que se suba al sofá ríñelo cuando lo haga. Si no quieres que ladre en casa, ríñelo cuando lo escuches. Lo que no puedes hacer es un día echarle la bronca por subirse al sofá y al día siguiente colocarlo tú ahí. De ese modo estás lanzándole mensajes contradictorios, con lo que a tu mascota le costará descubrir que está bien y que mal.

Esto se aplica también cuando el perro convive con varias personas y unos le riñen al hacer algo malo y otros no lo hacen, o incluso le hacen caricias después de ello. Puede que haya alguien que se erija como el educador de la mascota si el resto no se ven capaces. Lo que no pueden entonces es mimar siempre al animal, porque echarán por tierra su aprendizaje.

¿Cómo educar a tu perro en la calle?¿Cómo educar a tu perro en la calle?

Educación en la calle

Cuando sacamos a nuestro perro a la calle es para que se desfogue, estire las patas y pueda hacer sus necesidades. Es su momento de esparcimiento, pero siempre con cierto control. Si en casa existen una serie de normas que ha de cumplir ha de saber que en la calle ocurre lo mismo.

Así, no le puedes dejar suelto, sin correa, porque puede acabar por pelearse con otros perros e incluso atacar a algunas personas si se siente acorralada o las ve como un peligro. También debe entender algunas órdenes que le des como correr o parar, básicas cuando salís a la calle.

Los perros no son juguetes, aunque cuando son cachorros puedan parecernos tiernos peluches, son animales que ni son reciben una educación obrarán como mejor les parezca. Pueden morder lo que les plazca, atacar a alguien que consideren una amenaza o defecar en medio del salón. Para evitar este tipo de comportamientos hay que enseñarlos qué pueden hacer y qué no.

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