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¿Cuánto tarda un perro en responder a su nombre?
¿Cuánto tarda un perro en responder a su nombre?

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¿Cuánto tarda un perro en responder a su nombre?

Nuestra mascota debe acostumbrarse poco a poco a un nombre que formará parte de toda su vida por ello debe ser fácil tanto para ti como para tu perro.

El nombre de nuestra mascota es lo más importante a la hora de decidir tener un perro en casa. La elección es tarea difícil, ya que de él dependerá si tu compañero responde bien o no a las órdenes que se le van a enseñar para un futuro en común.

La elección del nombre de nuestra mascota debe tomarse en serio, ya que es con el que vamos a reconocer a nuestro perro para siempre, como también constituirá una palabra clave en la enseñanza de él. No solo eso, sino que debe seguir una serie de características clave para que el nombre pueda ser recordado por nosotros mismos y por el propio animal.

Nombre breve y conciso

Lo primero que debe hacerse es ver qué nombres son los adecuados para la raza y el carácter de nuestro compañero. Para ello existen numerosas listas con miles de posibilidades, pero lo más imponte de todo es que ambos os sintáis cómodos con la elección. Por eso hay que seleccionar aquellos que sean más sencillos de pronunciar -porque el resto de personas de tu círculo también pueden llamarle y también los niños, que tienden a cambiar el nombre del animal-.

Los sonidos consonantes y silbantes, como la /k/, /c/, /ch/ o /sh/ son los mejores que el perro va a reconocer con mayor facilidad, además de la combinación necesaria con vocales que simplifiquen el nombre. El animal responde a los estímulos que le demos nosotros mismo a su vocalización, por lo tanto debe pronunciarse las primeras veces con un tono más alegre y distendido, con voz clara y de manera comprensible. Así los dos aprenderéis a dar el primer paso de la comunicación.

Eso sí, no debe ser una palabra que pueda confundirse con una orden, ya que el perro responde por sonidos y no por análisis. Los nombres más recomendables son aquellos que no se exceden de una o dos sílabas de extensión. Algunos pueden ponerle un nombre más largo como el oficial, pero para comunicarte con él lo mejor será que elijas una manera más personal de llamarle.

Conseguir el estímulo correcto

El nombre de tu mascota representa el primer nivel de obediencia básica. Tanto es así que, de no enseñarle a responder al estímulo correcto ni a hacer caso cuando se le llame, el animal no conseguirá aprender las siguientes lecciones necesarias para una buena convivencia con su dueño. Por lo tanto, habrá que seguir una serie de consejos que harán de su aprendizaje un juego.

Debemos conseguir que para nuestra mascota se trate de un juego Debemos conseguir que para nuestra mascota se trate de un juego

Para ellos representa una especie de orden más, pero sin un significado concreto que se relacione con un juguete, sino más bien con una acción: acudir a la llamada o prestar atención a una posible orden. A parte de lo anterior, el nombre puede evitar futuros disgustos, como controlar que no se escape o se aleje demasiado de tu lado cuando salgáis a pasear. Además, el vínculo que surge entre la mascota y el dueño es mayor, ya que este es el primer paso para empezar el aprendizaje de las demás órdenes, representando tu figura como el alfa y que él te vea como su amo, al cual quiere y respeta por encima de los demás.

Pasos a seguir

Para empezar el aprendizaje, primero hay que localizar un sitio con pocas distracciones y que se encuentre dentro de casa. Así podrás controlar mejor que no si vaya y, al sentirse cómodo en un sitio conocido, tu mascota seguro que responde con mayor precisión al entrenamiento.

El siguiente paso que debes realizar es el de llamar la atención del perro, ya sea mediante una chuchería o un juguete pequeño que puedas esconder en la mano. Lo que hayamos escogido se le mostrará, pero no se le entregará, sino que esperaremos hasta que el animal deje de intentar cogerlo -nosotros no debemos movernos ni estimular su juego- para conseguir lo siguiente: que se canse.

Una vez que nuestra mascota muestre gestos de indiferencia e intente distraerse con otra cosa, nosotros le llamaremos por su nombre. Su primera reacción será la de girarse, ya que su dueño ha dicho algo, aunque él todavía no sepa qué es. Debemos pronunciarlo de manera clara y jovial, para que sepa que es un refuerzo positivo eso nuevo que le estamos enseñando.

Conforme pase el tiempo, veremos cómo nuestro perro responde correctamente y entonces le premiaremos con la golosina o con una caricia. De esta manera prestará más interés, mientras que nosotros seguiremos intentando que relacione su nombre con la atención que le reclamamos.

Reforzar el vínculo

La clave de todo este proceso es que nosotros pronunciemos su nombre cada vez que veamos que el perro se distrae mientras le entrenamos en su primer adiestramiento. La intención es ver si reacciona y, en caso de que sea así, premiarle. Pero nunca habrá que reñirle ni acompañar a su nombre con órdenes o palabras negativas. Hay que recordar que el animal está todavía en proceso de aprendizaje y debemos ser pacientes con él.

Para premiar su esfuerzo puedes darle una chuche o acariciarlePara premiar su esfuerzo puedes darle una chuche o acariciarle

Las repeticiones -como todo lo demás- deben ser constantes e intensas, pero solo durante un par de minutos seguidos, para no cansarle. Además, se recomienda ir variando de lugar con cada clase, para que no asocie el nombre con una comida determinada o un juguete concreto; así como ir aumentando la dificultad y ver si responde correctamente.

Una vez se empiecen a ver los resultados, podemos aumentar el nivel de dificultad. Primero probaremos de hacerlo en movimiento, aumentando la distancia de forma gradual. Cuando veamos que está ya realmente preparado, podemos probar de llamarle desde un lugar de la casa donde no estemos a la vista, y comprobar si acude a la llamada y nos presta atención. Esto mismo se puede repetir de manera tranquila en los paseos que demos con él -primero con la correa y más tarde podemos probar a dejarlo suelto y ver cómo reacciona-. Pero siempre en un lugar seguro.

Se puede usar su nombre de vez en cuando para ir creando esa reacción que buscamos de atención, para que termine por asociarlo correctamente. Pero el aprendizaje dependerá de la capacidad de cada animal en aprender antes o después. Puede tardar entre una semana o 15 días, como periodo medio.

El tiempo no debe resultar ningún impedimento, ya que este es el primero de muchos entrenamientos que realizaremos con nuestra mascota a lo largo de toda su vida. Una convivencia debe ser cómoda para ambos, así que habrá que pensar con calma cuál será el nombre más adecuado para nuestro perro.

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