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Akita, el entrañable perro de la película 'Hachiko'
Akita, el entrañable perro de la película 'Hachiko'
FIEL COMPAÑERO

Akita, el entrañable perro de la película 'Hachiko'

A pesar de ser consideraba una raza de perro de instinto fuerte y actitud reservada, el akita siempre ha demostrado tener buen tacto y una actitud un tanto tierna.

No existe nadie en este mundo que no haya escuchado nunca decir eso de que "el perro es el mejor amigo del hombre". Y ejemplos tan impresionantes -y escalofriantes a la vez- como el del carismático Hachiko lo demuestran. Una historia que conmocionó al mundo, hace exactamente ocho décadas, y que incluso se atrevió a traspasar la realidad para acabar de conquistar a quienes todavía no habían caído en sus tiernas redes. Porque si desde siempre se ha considerado a este animal como uno de los más nobles, fieles y leales en el trato con los seres humanos, hay que decir que en el caso de Hachiko las expectativas no se cumplen, sino que incluso se superan.

Akita es la raza de perro que enamoró al mundo entero con 'Hachiko'Akita es la raza de perro que enamoró al mundo entero con 'Hachiko'

De ahí que, tras conseguir conmocionar a todo el planeta, el director Lasse Hallström decidiera, en el año 2009, traspasar este bonito y, al mismo tiempo, triste acontecimiento a la gran pantalla. Allí, rostros tan célebres como el afamado Richard Gere, Joan Allen y Sarah Roemer se encargaron de acompañar a este particular can en su larga, constante y dulce aventura. Aunque para ello, es importante conocer al detalle lo que el verdadero Hachiko, considerado ya como una auténtica heroína, se atrevió a mostrar en sus últimos años de vida. Un claro ejemplo de fidelidad que borra cualquier duda sobre la relación que entre un perro y un ser humano puede haber.

Y para comprender el porqué de su tan merecida fama hace falta remontar en la historia hasta nada más y nada menos que el año 1924. Justo entonces, Hachiko, un perro de raza Akita, fue regalado al profesor Eisaburo Ueno, del Departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio. La llegada del pequeño animal hizo que, poco a poco, Ueno fuera cayendo en la ternura que Hachiko desprendía, llegando a paliar sus tristes sentimientos por la pérdida de su anterior perra. De esta forma, la unión entre ambos logró hacerse tan fuerte que el propio can tomó como rutina acompañar a su dueño a la estación de Shibuya, en Tokio, y volver allí a recogerle tras terminar el día.

El legado de Hachiko

Una práctica que acabó convirtiéndose en un auténtico ritual, tanto para Hachiko y Ueno como para todo transeúnte que frecuentaba la estación, y que ayudaba a reafirmar la tan estrecha unión que entre ellos existía. Sin embargo, un buen día la espera de Hachiko no trajo consigo la mejor de las noticias. Ocurrió el 21 de mayo de 1925, cuando un paro cardíaco ponía fin a la vida del profesor Eisaburo Ueno, en una de las clases que él mismo impartía en la Universidad de Tokio. Hachiko no volvería a ver nunca más al que había sido su más fiel compañero de vida desde principios de 1924.

Hachiko siempre acompañaba a su dueño Ueno a la estaciónHachiko siempre acompañaba a su dueño Ueno a la estación

Sus paseos hasta la estación serían en balde, pues Ueno no volvería a bajarse más de aquel tren al que el can tanto esperaba a diario. Sin embargo, la lealtad de Hachiko seguiría estando presente durante muchos años más, regresando cada día a aquella estación de Shibuya a la espera de su querido dueño. En total, fueron nueve años durantes los que el animal consiguió mantener esta triste y esperanzadora rutina, recibiendo muestras de apoyo y de cariño por parte de multitud de viajeros que transitaban a menudo este emblemático lugar. Hasta el 9 de marzo de 1935, cuando la vida de Hachiko también decidió poner punto y final a esta infructuosa y dolorosa historia.

El cuerpo del animal fue hallado en la misma estación de Shibuya, nueve años después de su intensa lucha por reencontrarse con su dueño. Y tal muestra de fidelidad y lealtad, por supuesto, no consiguió pasar por alto en la ciudad de Tokio, erigiéndose en honor a Hachiko un monolito al lado de la tumba del profesor Ueno, en el cementerio de Aoyama. Hoy en día, además, también se puede encontrar una bonita referencia a este dulce animal en la propia estación de Shibuya, sirviendo como punto de encuentro y de referencia para muchos habitantes y turistas de la ciudad. Asimismo, y con el objetivo de no olvidar nunca a este heroico can, el 8 de marzo ha quedado marcado en el calendario como día conmemorativo para Hachiko, rindiéndole homenaje en la plaza frente a la misma estación de trenes.

Estatua en homenaje a Hachiko frente a la estación de trenes de ShibuyaEstatua en homenaje a Hachiko frente a la estación de trenes de Shibuya

Sin embargo, una vez conocida la entrañable historia de este perro de película, es importante indagar y descubrir un poco más acerca de los detalles sobre la raza akita. De primeras, hay que decir que los orígenes de esta raza de perro le sitúan, exactamente, en el mismísimo Japón del siglo XVII. Por aquel entonces, su utilización y crianza quedaban relegadas, en su mayoría, a las peleas entre perros, borrando esta práctica con el paso del tiempo para formar parte de escuadrones de caza. Nada que ver con lo que hoy en día se conoce al akita, considerándole el mejor compañero de vida en miles y miles de familias de todo el mundo.

Protector y con mucho temperamento

Aunque para llegar aún más a fondo en esta peculiar raza de perro, la indagación entre sus principales características se hace más que necesaria. Y aunque la película de 'Siempre a tu lado, Hachiko', pueda dar a entender que la ternura y la confidencialidad son dos de las propiedades más comunes y presentes en este animal, lo cierto es que quienes creen así están muy equivocados. En primer lugar, debido al fuerte carácter y temperamento que el akita desprende, estando orientado sobre todo hacia aquellas personas con cierta experiencia en el trato con perros.

Esta raza de perro se caracteriza por ser muy tiernos, pero también se pueden mostrar agresivosEsta raza de perro se caracteriza por ser muy tiernos, pero también se pueden mostrar agresivos

Por otro lado, también hay que destacar su forma de ser tosca y reservada, ocasionando dificultadas a la hora del adiestramiento de obediencia. Aunque lo cierto es que la forma de ser también depende del akita que uno tenga. Tranquilos o con actitud intimidante, lo cierto es que esta raza de perro presenta una imagen fuerte, respetuosa y bastante magistral, siendo su instinto protector una de las características fundamentales a la hora de integrarse en un núcleo familiar.

No obstante, se aconseja mantener a los más pequeños de la casa alejados del perro akita durante los periodos diarios de alimentación del animal. Pero esto no quiere decir que con ellos vaya a mostrarse agresivo siempre, sino que en ciertos momentos del día sí que habría que ejercer una atención mayor sobre este peculiar animal de compañía. Sobre todo, durante los momentos de juego de los niños, ya que el akita no podría llegar a comprender demasiado bien la situación.

Aunque, por normal general, su forma de ser tiende a manifestarse de forma tolerante y un tanto protectora con los más pequeños. Pero si de entre todas las características existe una que defina completamente a este verdadero animal de película, esa es la sensibilidad que con normalidad muestra hacia quienes le cuidan y le protegen. De ahí que su instinto de defensa, sobre quienes forman parte de su alrededor, siempre esté presente ante cualquier posible amenaza externa.

Esta raza usa el ladrido de forma tierna y entrañableEsta raza usa el ladrido de forma tierna y entrañable

Además, no se le suele considerar con frecuencia una raza de perro gruñona, utilizando el ladrido en multitud de ocasiones de manera un tanto dulce e, incluso, entrañable. Y en lo que respecta a su cuidado estético, destacar sobre todo la importancia de su pelaje, siendo considerablemente abundante y con tendencia a caerse. De ahí la importancia de cepillarle a diario, para eliminar los posibles restos de pelo que pueda haber. Por lo demás, sin duda alguna, un compañero de vida perfecto.

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