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¿Por qué tienen estrés los gatos?
¿Por qué tienen estrés los gatos?
CAUSAS Y TRATAMIENTO

¿Por qué tienen estrés los gatos?

Los felinos también sufren estrés. Una vida sana y tranquilidad, nada de gritos ni música alta, son fundamentales para evitar el problema.

La agresividad es síntoma de estrésLa agresividad es síntoma de estrés

Los animales no distan muchos de las personas en los que a sentimientos se refiere. Se manifiestan de distinta manera tanto si se encuentra bien como mal, de ahí que sepamos que algo le ocurre a un animal cuando no se comporta como suele hacerlo habitualmente. En este caso vamos a centrarnos en un animal doméstico como lo es el gato.

Cuando nos hacemos con un felino, ya sea mediante compra o adopción, le adiestramos de tal manera que podemos convivir en un clima de tranquilidad haciéndonos compañía mutuamente. Al ser un animal doméstico, pasamos mucho tiempo con él por lo que, a la mínima que vemos que algo, notamos que su comportamiento ha cambiado.

Una casa ruidosa no es un buen hogar para los felinos
Una de estas circunstancias se da cuando nuestro gato padece estrés. Al igual que nos pasa a las personas, un cambio en nuestra situación de confort puede alterar su estado. Entre las actitudes que pueden hacernos ponernos en alerta con nuestro animal están:

1. Aumento de la agresividad. Normalmente nuestro gato está tan tranquilo sin atacar a nadie, siempre y cuando no se le moleste y esté domesticado. Esto puede cambiar al sentirse estresado y necesitar soltar esa energía de alguna forma. Puede atacar tanto a personas, como mobiliario u otros animales en el caso de que los haya.

2. Nuevas fobias. Habitualmente, nuestro felino puede sentir miedo por ejemplo al escuchar el aspirador, con el baño... Pero cuando se encuentra estresado es posible que sea por miedo a algo que no nos hemos dado cuenta que le asusta. Por ello, muchas veces nos le encontraremos escondido debajo de la cama o en algún armario cuando le estemos buscando.

3. Manías obsesivas. La conducta de nuestro animal doméstico puede volverse obsesiva. Por ejemplo, puede obsesionarse de tal manera con un juguete en concreto que no parará hasta hacerle pedazos y así con cualquier obsesión que le aparezca.

4. Trastornos alimenticios. El estrés influye en su estómago. Puede hacerlo de dos formas, ya sea aborreciendo la comida en general o comiendo y vomitando a continuación todo aquello que se ha llevado a la boca.

5. Maullar en exceso. Un gato puede maullar cuando le acariciamos, cuando quiere llamar la atención, cuando juega, pero siempre en momentos puntuales. Con el estrés es posible que pase largos ratos maullando, sin tener en cuenta que sea de día o de noche.

Los gritos y la música alta son una de las causas de estrés felinoLos gritos y la música alta son una de las causas de estrés felino

Razones para que un gato se estrese

La primera evidencia de que a nuestro gato le pasa algo, en este caso que tiene estrés, viene dada por su cambio de comportamiento, ya que al contrario que no nosotros no pueden expresarlo ni mediante el lenguaje ni por gestos.

Todo el comportamiento que adopte nuestro felino a partir de ahora será para llamar nuestra atención ya que se siente inseguro ante una nueva situación para él. Como nueva situación que puede desencadenar estos síntomas de estrés se pueden entender:

1. Cambio de vivienda. Muchas veces, cuando nos mudamos de casa lo que menos pensamos es en cómo va a poder adaptarse nuestro felino a su nuevo hábitat. Para un gato es muy importante la seguridad y para estar seguro no buscan más que conocer perfectamente el lugar en el que viven. Ya tienen ubicado dónde comer, dónde evacuar, dónde guardan sus juguetes o cuál es el mejor lugar para descansar. La rutina de un gato suele ser estar en casa, por lo que cualquier cambio puede alterarle significativamente. Un ejemplo de esto es el rastro de feromonas que va dejando por donde pasa. Pasa inadvertido para el ser humano, pero su sentido del olfato lo detecta y le hace sentir que está en casa.

Largos ratos maullando es síntoma de estrés
2. Nuevo animal. Si nuestro gato está acostumbrado a estar solo, no va a recibir con buenos ojos que haya otro nuevo inquilino. Puede influir tanto el tiempo de animal que metamos como otros factores como la edad de nuestro felino. Cuando un gato va cumpliendo años, es posible que pierda las ganas de jugar y no se muestre tan activo como cuando era un cachorro. Por ello, la aparición de un nuevo animal que pueda poner en peligro su tranquilidad puede hacer que le aparezca estrés. También entran en juego los celos, ya que si hay otro animal en casa, la atención no será íntegra para él y lo notará.

3. Abandono. Nosotros somos los encargados de cuidar de nuestro gato, ante todo en cuestión de higiene, alimentación y salud. Si en algún momento nos descuidamos, nuestro felino va a darse cuenta y reaccionará para llamar nuestra atención. El hambre o la sed no son buenos compañeros. Dentro de estos descuidos está el no cortarle las uñas a nuestro gato. Las garras largas son dolorosas para este animal, por lo que no se sentirá cómodo y reaccionará de manera incluso agresiva.

4. Ruido. Al estar todo el día en casa, un gato vive en aparente tranquilidad que puede ser alterada por sonidos que no está acostumbrado a oír. Estos pueden ser evitados o no. Aquellos contra los que no podemos hacer nada son aquellos ruidos externos como obras, fiestas o demás molestias que provienen de la calle. En el otro lado se encuentran los provocados por nosotros mismos. Por una parte está la música. Nuestro felino puede aguantar un nivel normal de música, pero nunca que los decibelios suban de tal manera que sean incómodos tanto para él como para el resto de las personas. También pueden influir los gritos. Nos siempre tienen que ir dirigidos a él, ya que un ciclo de discusiones también pueden llegar a estresarle por romper su tranquilidad.

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