Menú
Las cotorras: por qué son una especie invasora
Las cotorras: por qué son una especie invasora

PROBLEMAS QUE CAUSAN

Las cotorras: por qué son una especie invasora

Al igual que el resto de especies invasoras, ponen en riesgo la naturaleza de los ecosistemas autóctonos y pueden ocasionar problemas de salud pública.

Las cotorras han llegado a nuestro país para quedarse. En los últimos años se ha observado un aumento considerable de la presencia de estas aves en los parques y jardines, hasta tal punto de hablar en términos de superpoblación. Los estudios de la Sociedad Española de Ornitología estiman que hay alrededor de 27.000 ejemplares distribuidos por todo el país, aunque los núcleos donde más se concentran este tipo de pájaros son las ciudades de Madrid y Barcelona, que albergan a más de la mitad de cotorras asentadas en España.

Las protagonistas de esta ocupación son dos especies en concreto: la cotorra de Kramer y la cotorra argentina. Pertenecientes a la familia de los loros, son originarias de América Latina. Físicamente, les caracteriza el color verde de su plumaje, con tonos azulados en las alas y grisáceos en la parte delantera de su cuerpo, junto con una cola larga y pronunciada. Se alimentan principalmente de semillas e insectos y construyen sus nidos en comunidad, porque son unas aves que tienden a vivir en grupo. De ahí se deriva su potencial colonizador, que ha terminado por poner en riesgo la supervivencia de muchas especies autóctonas y ha ocasionado importantes problemas al gremio de agricultores.

Las cotorras viven en grupo y comen semillasLas cotorras viven en grupo y comen semillas

Las cotorras, una especie invasora

La superpoblación de cotorras de forma no controlada es un indicador de que suponen una amenaza para la flora y la fauna locales. A la vez que ha aumentado la cantidad de estos pájaros en nuestro país, ha descendido el número de ejemplares de otros tipos de aves. Con lo cual, los ecosistemas se han visto afectados en su totalidad. En España, la presencia de las cotorras se remonta a finales de los años ochenta, cuando se popularizó el tener a esta especie como mascota. Aquellas cotorras que fueron abandonadas se ajustaron a la vida silvestre en otros hábitats que no eran los suyos, y se reprodujeron de forma desmesurada hasta acabar en la situación actual.

Al tratarse de seres no autóctonos, es decir, que nacen y se desarrollan en zonas alejadas de su lugar originario, conviven con otras especies que sí lo son, y desestabilizan el equilibrio del ecosistema en que se han introducido. Por tanto, han afectado a otras especies porque consumen sus principales fuentes de alimentos, especialmente a las colonias de gorriones, mirlos y urracas, a las que han terminado desplazando. No es solo que se adapten con gran facilidad a los nuevos climas en los que se instalan el único de los factores que ha propiciado la invasión de las cotorras. Su alta tasa de reproducción ha sido otra de las causas, junto con la ausencia de depredadores, lo cual ha facilitado su proliferación.

Estas aves suelen cantar a un volúmen myy alto que puede molestarEstas aves suelen cantar a un volúmen myy alto que puede molestar

Pero los efectos de esta plaga han afectado también a los humanos, que han hecho llegar quejas a distintos ayuntamientos por las molestias que les suponen los cantos a un alto volumen de estas aves. La pérdida de diversidad autóctona es uno de los resultados más contundentes que conlleva la llegada de especies invasoras. Estas no solo terminan degradando los ecosistemas que han invadido, sino que también tienen su impacto en otros ámbitos, como por ejemplo, en las pérdidas económicas que les suponen a los agricultores y ganaderos que ven afectadas sus cosechas, o los problemas relativos a la salud pública, puesto que puede darse el caso de que las especies invasoras transmitan enfermedades desconocidas.

Regulación de las plagas de cotorras

La irrupción de las cotorras ha tenido sus consecuencias en el panorama nacional, hasta el punto de que el Gobierno, en el año 2011, decretó que estas aves eran una especie exótica invasora. Como tal, se prohibió su comercialización para intentar reducir el impacto que ha supuesto en los ecosistemas. Desde entonces, la resolución gubernamental obliga las administraciones a tomar medidas al respecto, regulando el tamaño y la extensión de las poblaciones de cotorras para prevenir su propagación, e incluso permite la ejecución de estos animales.

En Madrid están censadas la mitad las aves que habitan en EspañaEn Madrid están censadas la mitad las aves que habitan en España

En Madrid, la preocupación es creciente debido a la multiplicación masiva del número de ejemplares de cotorras. En la capital están censadas la mitad de estas aves que habitan en nuestro país, por lo que los peligros y los daños ocasionados, como el ruido y la suciedad que estos animales generan, son aún mayores y han llegado a suponer auténticos problemas de convivencia con los vecinos.

Al final, a las Comunidades Autónomas les corresponde poner en marcha las medidas pertinentes para la eliminación de estas aves exóticas. El procedimiento para ello consiste en que, primeramente, los ayuntamientos localicen los focos donde mayor incidencia haya para que después, el gobierno autonómico actúe mediante la eliminación de los nidos de cotorras. Después, hay que seguir con el control de estas aves porque, lo más probable es que retornen y construyan los nuevos nidos sobre los anteriormente eliminados. Por ello, muchos expertos consideran que la solución definitiva pasa por capturar a las cotorras y expulsarlas del lugar.

Las Comunidades Autónomas se encargan de retirar los nidos de las cotorras para tener esta especie controladaLas Comunidades Autónomas se encargan de retirar los nidos de las cotorras para tener esta especie controlada

Ayuntamientos como el de Barcelona han confeccionado protocolos para la retirada de nidos, permitiendo que las cotorras capturadas sean trasladadas posteriormente a centros de rehabilitación y recuperación para especies exóticas. Algo parecido ocurre con el consistorio madrileño, que está actuando sobre el problema mediante la captura de los ejemplares adultos y su aislamiento en lugares especializados para evitar que se reproduzcan. Otras de las acciones que también resulta efectiva es la de retirar los huevos de cotorras durante el periodo de puesta, que suele desarrollarse a lo largo de la primavera, y que corta de raíz con la reproducción de estas aves.

Enfermedades que causan las cotorras

La invasión de las cotorras no solo ha causado problemas en los ecosistemas y en el resto de las especies con las que conviven. También han repercutido en las cuestiones sanitarias colectivas, puesto que son consideradas especies potencialmente transmisoras de enfermedades. Los estudios revelan que este tipo de aves afectan a la salud de los seres humanos, pues podemos desarrollar trastornos como la pneumonitis, en la que se ven afectados los pulmones debido a la inhalación de pequeñas partículas de las plumas, o la psitacosis, que causa fiebres en las personas contagiadas a raíz de la respiración de las motas fecales de estos pájaros.

Te puede interesar